Rutina facial: la guía completa para adaptarla a ti

6 Dic, 2021

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¿Qué iba antes, el sérum o la crema hidratante? ¿Y el tónico, era antes de la doble limpieza? ¿Y qué pasa con el retinol? Si este tipo de dudas te asaltan a diario, no estás sola: conocer el orden correcto de los productos dentro de tu rutina de belleza no es nada fácil (y MUY importante).

Ante el aluvión de productos que nos lanzan constantemente las marcas de cosmética, es difícil discernir qué pasos imprescindibles tiene realmente una rutina facial. Te daré una pista: muchos menos de lo que piensas. Sinceramente, creo que a casi nadie le apetece untarse en el rostro más de 3 productos en cada rutina, así que iremos al grano.

Cómo construir una rutina facial

El objetivo de cualquier rutina facial es optimizar el funcionamiento de tu piel. Cada tipo de piel necesita ciertos cuidados específicos para ser su mejor versión: las necesidades de una piel con acné juvenil no tienen nada que ver con las de una piel con signos visibles de la edad (para averiguarlo puedes leer nuestro artículo sobre cuál es tu tipo de piel).

Los pasos más básicos de cualquier rutina facial son los siguientes:

  • Limpieza
  • Hidratación
  • Protección solar

El tipo de productos y su frecuencia de uso también dependerá de tus hábitos y la estación del año: por ejemplo, una rutina facial para el verano incluirá un uso mayor de protector solar y productos menos oclusivos.

Tips para elevar tu rutina facial

Antes de empezar a crear tu rutina facial ideal es necesario que tengas en cuenta los siguientes puntos:

1. Menos es más: aunque sientas presión por parte de las marcas, no es necesario que introduzcas doscientos activos en tu rutina. Con un par que te funcionen bien es suficiente.

2. Usa un activo a la vez: sólo hay un modo de comprobar si un activo o producto te está funcionando bien, y es introduciendo uno en tu rutina de mañana y otro en la de noche. Poco a poco puedes introducir alguno más.

3. Dale tiempo a tu rutina: «Ay, es que llevo utilizando este sérum durante dos días y no noto la diferencia» es un pensamiento que puede cruzarte esa cabecita impaciente y hacerte dejar un buen producto. La mayoría de activos requieren de entre uno y dos meses de uso para notar su efectividad.

Rutina facial de mañana

La función de la rutina facial de mañana es proteger la piel y prepararla para el día. Queremos minimizar el impacto de las agresiones externas como la luz solar o la contaminación. Estos son los pasos imprescindibles a seguir:

1. Lávate la cara

El primer paso de cualquier rutina facial es el de la limpieza. Según cuál sea tu tipo de piel van a funcionarte mejor unos productos que otros. Si tienes la piel mixta, grasa o acneica hazte con un gel limpiador espumoso, pero si por el contrario notas que tu piel tiende a la sequedad opta por uno más cremoso e hidratante.

Por la mañana la piel está bastante limpia de polución, maquillaje y otros restos (sí, se supone que has realizado una doble limpieza la noche anterior). Pero te contaré un secreto: en la mayoría de los casos el gel limpiador sería totalmente prescindible, y podrías lavar tu piel tan solo con agua. La excepción sería si tienes la piel grasa y no la sientes lo suficientemente limpia. 

Cómo lavarse la cara de forma correcta

Si usas un gel, haz espuma entre las manos y masajea sobre tu rostro haciendo círculos con la piel ligeramente humedecida. Insiste en frente, nariz y mentón. Aclara con abundante agua tibia. Si solo usas agua, hazlo también de forma enérgica.

2. Aplica un tónico

Este paso es totalmente opcional, y te cuento el porqué a continuación. Durante los años 80 los tónicos se utilizaban para reequilibrar el pH de la piel después de que los agresivos jabones de la época se cargaran la barrera natural de nuestra piel. También se usaban para regular el acné a base de alcohol o retirar cualquier resto que hubiera podido quedarse sobre la dermis. 

Hoy en día los limpiadores faciales se formulan de forma totalmente distinta (y benévola con nuestra piel), así que simplemente, no necesitamos aplicar un tónico. Aún así, lo que en la actualidad llamamos «tónico» o su prima coreana «esencia» tampoco son lo mismo que eran, y pueden aportar activos interesantes según nuestras necesidades, de la misma forma que podría hacerlo un sérum.

Para aplicarlo, puedes usar tus propias manos y aplicarlo mediante toquecitos en lugar de un disco de algodón: así no desperdicias tanto producto.

3. Usa un sérum de vitamina C

La introducción de un sérum de vitamina C en una rutina de mañana es una opción inteligente (aunque también puedes introducirlo en la de noche).

Los beneficios clave de este activo son sus propiedades antioxidantes y protectoras ante las radiaciones solares, la polución y otros detonantes de los radicales libres. Hace una potente pareja antiedad junto con el uso de un protector solar diario. Es además un buen despigmentante, así que te ayudará a mantener a raya esas manchas oscuras y a disminuir su tamaño e intensidad.

4. Úntate tu crema hidratante

La crema hidratante es otro de los grandes pilares en cualquier rutina del cuidado de la piel. Este producto se encarga de evitar la pérdida de agua transepidérmica mediante agentes hidratantes y oclusivos, fortaleciendo su función barrera.

La consistencia de la crema hidratante que elijas depende únicamente de tus gustos y necesidades: durante el día nos suelen gustar las texturas más ligeras (excepto cuando nuestra piel es sensible o seca), como la de los geles hidratantes. Y no, no es suficiente con el «SPF+15» impreso en el envase como protección solar: sigues necesitando el siguiente producto de esta lista.

5. Aplica un protector solar facial

El paso más importante en una rutina facial de día es el uso de un protector solar facial. De hecho, podrías lavarte la cara con agua y aplicar tu crema solar, y con este único paso harías feliz a cualquier experto en el cuidado de la piel. Es más: sin el uso de un protector solar podrías estar tirando todo el dinero que hayas invertido en cosmética de alta calidad.

La razón detrás del mantra más repetido en este blog es el poder destructor que los rayos solares tienen sobre el ADN de nuestras células y la estructura de nuestra piel. El daño solar es acumulativo, y con el paso de los años las pieles muy expuestas al sol suelen presentar manchas, arrugas profundas, opacidad y otros signos de la edad.

Así que sí, un protector solar con SPF +50 debería formar parte de la rutina facial de mañana de cualquier persona. Ah, y no te olvides de aplicar la cantidad de producto adecuada para que haga su trabajo de forma correcta: el equivalente a una cucharadita de café para rostro y cuello. Tip: aplícalo también en el dorso de tus manos y agradéceselo a tu yo del pasado dentro de unos años.

Rutina facial de noche

Es el momento de dejar descansar al órgano más grande de nuestro cuerpo. La función de la rutina de skincare de noche es tratar los problemas más relevantes de nuestra piel, además de favorecer su regeneración mediante activos bien seleccionados.

1. Lávate la cara (a fondo)

Esta es la limpieza facial más importante del día, y el paso capital de tu rutina de noche: hay que retirar completamente todos los restos de maquillaje, polución y protector solar del rostro para que la piel pueda hacer sus funciones de regeneración durante la noche. 

Verás: todos los residuos que quedan sobre la piel pueden favorecer la aparición de radicales libres, además de taponar los poros y provocar la aparición de los molestos puntos negros. Por lo tanto, es momento de realizar una limpieza profunda capaz de acabar con la suciedad acumulada durante el día.

Para conseguirlo, puedes utilizar el método de la doble limpieza: consiste en utilizar un aceite desmaquillante o agua micelar para retirar una primera capa, y seguirlo con el uso de un gel limpiador facial acuoso. Si no usas maquillaje, puedes prescindir del primer paso. Móntatelo como quieras, pero asegúrate de que tu rutina de limpieza es capaz de acabar con toda la suciedad (puedes usar un algodón para comprobarlo) y que no notas tu piel seca o tirante después de ejecutarla.

2. Aplica tu sérum o tratamiento

Este es el momento de aplicar tus activos: tu piel está receptiva y lista para regenerarse durante la noche. Y por supuesto: el sérum que elijas dependerá del problema o necesidad más importante que tengas ahora mismo. ¿Que lo que quieres es combatir los signos de la edad? Opta por un sérum de retinol: te interesará usarlo a partir de tus 30. Si tu piel es grasa o acneica y quieres regular el sebo, apuesta por productos con niacinamida o ácido salicílico.  Si quieres mejorar la textura y apariencia de tu piel, dale una oportunidad a los ácidos exfoliantes. Y si estás buscando acabar con las manchas, opta por un sérum despigmentante.

Hay muchísimas opciones, por eso es importante tomarte le tiempo de elegir lo que más te conviene. Y te recuerdo que no verás resultados de forma inmediata: el secreto está en la constancia.

3. Usa un contorno de ojos

Este es otro de esos pasos que no es estrictamente necesario. Hay todavía un debate encendido sobre si el contorno de ojos es necesario o no, pero en mi opinión únicamente sería útil usarlo cuando estás intentando combatir las ojeras, bolsas o signos de la edad.

Para dar con el adecuado es buena opción conocer qué tipo de ojeras tienes (si son pigmentadas o vasculares) y buscar activos como vitamina K, vitamina C o cafeína, entre otros.

4. Usa una crema hidratante

Este es es último paso no negociable en tu rutina facial nocturna: una crema hidratante un poco más rica que la de día para sellar todos los activos que hayamos aplicado.

Tu elección de producto dependerá de tu tipo de piel y el clima de la zona donde vivas. Lo más importante, como casi todo en la vida, es escuchar a tu piel y ver lo que necesita: si tu crema hidratante actual se queda corta en hidratación para ti, busca una crema con más contenido en lípidos. Si de lo contrario notas que la piel te queda demasiado grasa, opta por una fórmula más ligera. Si vives en una zona húmeda te gustarán menos densas, si por lo contrario te encuentras en un clima seco lánzate por opciones más ricas.

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