Cómo acabar con los poros abiertos en 9 pasos

3 Dic, 2021

poros abiertos como cerrar

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Los poros grandes o abiertos suelen venir de regalo en el pack de tener la piel grasa. Es algo que no acostumbra a hacerle gracia a nadie, pese a no ser nada malo ni perjudicial para la piel. De hecho, los poros son estructuras clave para mantener la salud de la piel en condiciones óptimas: son los encargadas de segregar sebo y sudor, que no es poco.

Aún así, y sabiendo lo necesarios que son para ejecutar las funciones básicas de la piel, preferimos verlos en la nariz del vecino. Aquí encontrarás todo lo que necesitas saber sobre los poros abiertos, por qué ocurren y cómo minimizar su apariencia.

Y por cierto: en cierto grado, todos los poros son visibles y ninguna piel es perfecta. Las imágenes en redes sociales o revistas suelen mostrar pieles difuminadas a través de filtros o Photoshop, así que intenta no obsesionarte con pieles que no son reales.

¿Cuál es la causa de los poros dilatados?

Los poros abiertos pueden tener distintas causas:

  • Genética: si el tamaño de tus glándulas sebáceas es grande, el aspecto de tus poros también será mayor.
  • Producción excesiva de sebo: si tus glándulas productoras de aceite son muy activas y siempre te brilla la zona T, tu piel es grasa y tus poros se verán dilatados.
  • Acné: las pieles con tendencia acneica suelen ser grasas y presentar puntos negros, que no son nada más que poros llenos de suciedad y células muertas. Esto agranda la apariencia del poro.
  • Daño en la piel: tanto la radiación solar como la contaminación ambiental o el consumo del tabaco provocan la destrucción de la estructura de la piel, haciendo que el poro no esté tan «apretado».

¿Pueden «cerrarse» realmente los poros?

La respuesta es no, no puedes cerrar o reducir tus poros: su tamaño viene definido en tu código genético. 

Seguro que habrás oído mil veces eso de que el calor «abre los poros» y el frío los «cierra». Lo que las distintas temperaturas consiguen es dilatar o encoger temporalmente la parte externa del poro, pero en ningún caso va a cambiar el tamaño de tu poro.

Lo que sí podemos hacer es minimizar su apariencia a través de varios métodos. 

Así puedes mejorar el aspecto de tus poros abiertos

Hay algunas acciones que podemos llevar a cabo para reducir el aspecto de tus poros y hacerlos menos visibles, además de prevenir futuros daños en la piel que los dilatarían todavía más.

 

1. Limita tu exposición al sol y usa protector solar a diario

Sí, habrás leído este mantra millones de veces en este blog: usar un protector solar facial de amplio espectro a diario no es negociable si lo que quieres es prevenir el envejecimiento prematuro de la piel, como las manchas solares y las arrugas, entre otras cosas.

De hecho, uno de los efectos perjudiciales del sol es el el deterioro de los elementos que dotan de estructura a la piel, AKA el colágeno y la elastina. Con el paso de los años también los vamos perdiendo, y por este motivo puede ser que aumente el tamaño de los poros, pese que en nuestra juventud hayan sido prácticamente imperceptibles: la capa más profunda de la piel no tiene tanta capacidad para mantener el poro prieto y cerrado, y se dilata un poco más.

Así que para evitar que se dilaten más, hay que proteger tu colágeno y elastina. Hazte con un protector solar facial con SPF +30 como mínimo, que sea cómodo de llevar, con un acabado que se adapte a tu tipo de piel y úsalo como último paso de tu rutina facial de mañana, sin excepción.

2. Limpia tu cara de forma correcta cada mañana y noche

Para impedir que los restos de maquillaje, crema solar o células muertas se instalen en el interior de tus poros ocupando espacio (y provocando la aparición de puntos negros o granos, entre otros), es necesario que limpies tu rostro de forma correcta.

Por eso es necesario que consigas un gel limpiador facial de los que espuman un poco sobre la piel húmeda y se aclaran con agua, sobre todo si tu piel es mixta o grasa. Hazte con uno que respete tu barrera cutánea, es decir, que no deje tu piel seca y tirante después de usarlo. Para lavar tu cara de forma correcta, recuerda lo siguiente:

  • Si usas maquillaje a diario apuesta por la doble limpieza: empieza con un agua micelar o aceite desmaquillante no comedogénico, y termina con tu gel limpiador
  • Lava tu cara de forma enérgica durante unos 30 segundos, insistiendo en las áreas más sucias
  • Si sientes tirantez, cambia tu limpiador

3. Usa ácidos exfoliantes un par de veces a la semana 

El uso de un ácido exfoliante de forma rutinaria puede ayudar a acelerar la renovación de las células de la piel y a regular las secreciones sebáceas, además de limpiar el poro en profundidad. Si tu piel es mixta o grasa, apuesta por el ácido salicílico (BHA): es el único que tiene el potencial de penetrar profundamente en el poro y «deshacer» el aceite excesivo que haya quedado dentro. Puedes combinarlo con los AHAs como el ácido glicólico o el ácido láctico, que también son buenas opciones para alisar la textura de la piel y mejorar su apariencia. 

4. Usa una crema hidratante apta para tu tipo de piel

Sí, aunque tengas la piel grasa es súper necesario que uses crema hidratante: de lo contrario, podrías causar un efecto rebote que se traduzca en tu piel produciendo más sebo para compensar la deshidratación.

Incorporar a tu rutina una crema hidratante ligera y poco oclusiva en lugar de otra más pesada y untuosa puede ser otra de las claves para reducir el tamaño de tus poros. Opta por un gel crema hidratante y me cuentas.

5. Hazte con un sérum con niacinamida

Si tu cara brilla debido al exceso de aceite, puedes regular sus secreciones usando un sérum de niacinamida a diario. Este activo es excelente para frenar muchísimo la cantidad de sebo que genera tu piel, así que ten paciencia y úsalo mañana y/o noche durante un par de meses para conseguir resultados visibles (yo noté mucho la diferencia a partir del tercer día, pero cada piel es un mundo).

6. Aplica una mascarilla facial de arcilla una vez a la semana

Las mascarillas faciales de arcilla suelen ser económicas y aliadas clave en tu misión de regular la producción de sebo de tu piel. Este material absorbe el aceite del interior de tus poros de forma muy efectiva: úsala una vez a la semana.

7. Añade a tu rutina productos con retinoides o vitamina C

Una de las formas de reducir visiblemente el tamaño de los poros es estimulando la producción de colágeno y elastina para que la piel recupere la estructura y estos se vean más «cerrados». Para conseguirlo, opta por activos como los retinoides o la vitamina C.

7. Opta por texturas ligeras y productos no comedogénicos

Como ya te he comentado antes, los ingredientes demasiado oclusivos o con potencial comedogénico no son la mejor opción si estás intentando «cerrar los poros». Mucho cuidado con el aceite de coco, marula o moringa. Incluso la vaselina puede no funcionarte bien debido a que es muy oclusiva.

No es necesario que te sepas de memoria todos los ingredientes que pueden perjudicar una piel grasa: busca productos en cuyo envase puedas leer «apto para pieles grasas», «no comedogénico» o «oil free». Por cierto, no todos los aceites son incompatibles para tu tipo de piel.

Las texturas en forma de gel o con base agua son tus amigas.

8. Deja de fumar

¿Recuerdas lo que te he dicho sobre los efectos de la radiación solar sobre la piel? Acelera la degradación de la estructura de tu piel. Pues el consumo de tabaco consigue lo mismo (bueno, y la lenta destrucción de casi todos tus órganos), provocando que los poros se dilaten e incluso se llenen de suciedad. A eso debemos sumarle la aparición prematura de arrugas profundas y otros signos de la edad. 

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