Filamentos sebáceos: qué son, por qué aparecen y cómo eliminarlos

23 Sep, 2022

filamentos sebaceos

Ahora que muchos sabemos que esos pequeños puntitos en nuestra nariz no son puntos negros, sino filamentos sebáceos, nos entra el instinto de apretujarlos sin piedad, como hemos hecho todos desde tiempos inmemoriales con los primeros.

Y de igual forma que con los puntos negros, nos equivocamos a la hora de tratarlos. Por mucho que aprietes y extraigas su contenido, volverán a aparecer al cabo de unos días. Y eso, amiga, no te ayudará a mejorar su apariencia a largo plazo.  

Vamos a profundizar más sobre qué son los filamentos sebáceos, en qué se diferencian con los puntos negros, y cómo podemos reducir su apariencia de forma visible (adivina: tiene que ver con tu rutina). ¡Empecemos!

Qué son los filamentos sebáceos

Aunque de entrada puede que no les tengamos demasiada simpatía, los filamentos sebáceos forman parte de una piel normal. Se encuentran en los folículos pilosos, y son fruto de la acumulación de sebo en las paredes de esta estructura. Su función es la de transportar el sebo a la superficie de la piel para mantener una barrera cutánea sana. Tienen una forma similar a un pequeño cabello y un tono amarillento o grisáceo.

Para muchas personas, especialmente aquellas con la piel seca, los filamentos sebáceos no suponen un problema. De hecho, su tamaño puede ser tan pequeño que ni siquiera se aprecien a simple vista.

Sin embargo, para las personas con piel grasa la historia cambia: al tener unas glándulas sebáceas mucho más activas, estas estructuras aumentan su tamaño y pueden parecerse más los puntos negros a nivel visual. Aún así, los filamentos sebáceos son una parte natural de la piel y ayudan a mantenerla sana e hidratada, así que no podemos eliminarlos por completo.

 

filamentos sebaceos diferencias puntos negros

Fuente: SUPERHONESTA

Cuál es la diferencia entre filamentos sebáceos y puntos negros

La principal diferencia entre los puntos negros y los filamentos sebáceos es que los primeros son una de las formas que puede adoptar el acné, mientras que los segundos forman parte cualquier piel normal y tienen una función necesaria dentro de su estructura.

Mientras que los puntos negros son comedones abiertos, es decir, folículos pilosos obstruidos por un exceso de sebo y células muertas que entran en contacto con el oxígeno en la superficie y por eso se oxidan, los filamentos sebáceos están formados por el sebo que segregamos de forma natural. El color de los puntos negros es muy oscuro debido a esta oxidación, mientras que el de los filamentos es transparente, amarillo o marrón claro.

¿Deberías extraer los filamentos sebáceos de forma manual?

No, nunca deberías tratar de extraer los filamentos sebáceos con tus manos. Son parte de tu piel, déjalos tranquilos que tienen funciones que ejecutar. De hecho, no deberías tratar de extraer nada de tu piel si quieres evitar crear marcas de acné, que pueden derivar en hiperpigmentación a tratar con sérums despigmentantes u otros tratamientos (y créeme, hay algunas marcas que no van a desaparecer nunca).

Cómo eliminar los filamentos sebáceos de la piel

No puedes (ni debes) eliminar los filamentos sebáceos de la piel, pero sí es posible reducir su aspecto mediante una rutina de cuidado de la piel adecuada. Así es como puedes mantener a raya los filamentos sebáceos: 

1. Usa un limpiador con ácido salicílico 

Tener una rutina de limpieza de la piel adecuada es imprescindible si tienes tendencia al acné o la piel muy grasa. Un truco clave para mantener a raya el aspecto de los filamentos sebáceos es utilizar un limpiador facial para pieles grasas que contenga ácido salicílico.

El ácido salicílico es un ácido exfoliante de la familia de los BHA que es especialmente efectivo a la hora de regular las secreciones sebáceas y penetrar en los poros obstruidos para «limpiarlos» en profundidad. 

Para obtener el mejor resultado, usa tu limpiador facial con ácido salicílico cada día. Insiste durante varios minutos en las áreas más grasas del rostro, es decir, barbilla, nariz y frente. Aclara con agua y aplica tus tratamientos a continuación.

2. Aplica una mascarilla con arcilla

Las mascarillas faciales con arcilla son un conocido remedio para mantener a raya los puntos negros, pero también para reducir la apariencia de los filamentos sebáceos. 

Los materiales como el kaolín o bentonita son ideales para absorber el exceso de sebo de la piel, y forman un combo genial junto con el limpiador con salicílico. 

Cuando aplicamos una de estas mascarillas sobre la piel limpia y la dejamos actuar, absorbe parte del aceite presente en la superficie de la piel y en el interior de los poros. 

Úsala varias veces a la semana si notas que es lo suficientemente suave y no reseca tu piel en exceso (no estamos buscando un efecto rebote). 

3. Usa un protector solar facial a diario  

La exposición prolongada a las radiaciones solares es muy perjudicial para la piel en múltiples aspectos, pero uno de los efectos más indeseados y visibles a corto plazo es la dilatación de los poros. Y unos poros dilatados se rellenan más fácilmente de aceite, ¿verdad?

Para aclarar este concepto, los poros ni se abren ni se cierran, lo que ocurre es que las radiaciones UV y UVA destruyen la estructura de la piel, haciendo que los poros tengan un menor sustento y favoreciendo que se agranden visualmente. Para hacer un símil, imagina el efecto de una faja alrededor de piel flácida. 

Por esto es esencial utilizar un protector solar a diario, apto para piel grasa y no comedogénico. Y por supuesto, evitar una exposición solar prolongada sobre todo en los meses con las radiaciones solares más fuertes.

 

4. Empieza a utilizar retinol

Utilizar productos con retinoides es una buena idea si tu piel es grasa y con filamentos sebáceos visibles. Lo que conseguimos con el uso de este tipo de productos es regular las secreciones sebáceas y evitar la degradación y destrucción del colágeno y la elastina. 

Así que si mejoramos la calidad de la estructura de la piel, el poro queda más «prieto» y se acumula una menor cantidad de aceite en su interior, haciendo que los filamentos sebáceos menos visibles. 

Aún así, usa el retinol con cabeza. Puede ser un activo irritante y provocar descamación, especialmente sobre pieles sensibles. 

5. Cuida tu dieta

La ingesta de alimentos puede tener un impacto directo en todas las funciones de tu cuerpo. Entre ellas, la de secretar aceite. 

Tener una dieta variada y equilibrada, repleta de frutas y vegetales, alimentos frescos y de ultraprocesados.

6. Evita los productos comedogénicos

Los productos comedogénicos son aquellos que tienen potencial para obstruir los poros de tu piel, generando puntos negros. Es complicado saber qué ingredientes son comedogénicos y cuáles no, pero normalmente podemos confiar en que los productos dirigidos a pieles con tendencia acneica o pieles grasas ya tienen en cuenta este factor. 

Busca productos aptos para pieles grasas, oil-free (libres de aceites) y de textura ligera, como lociones o geles.

 

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